Procesos es la base de Trazar: el motor que registra, sigue y da respaldo a cada operación desde que se crea hasta que se cierra. Viene incluido en toda implementación, porque sin un proceso no hay nada que trazar. Defines tus propios tipos de proceso, con los campos y las etapas que tu operación realmente tiene, asignas un responsable y desde el primer minuto queda un historial completo: quién hizo qué, cuándo y con qué evidencia. Los otros tres productos de Trazar —Cumplimiento, Inventario y Post-venta— corren sobre este mismo motor.
El detalle de un proceso muestra su diagrama de estados, el responsable, el plazo y las transiciones disponibles desde donde está hoy. El historial y las tareas asociadas viven en la misma pantalla.

Defines cada tipo de proceso con sus propios campos, validaciones y responsables, sin depender de un desarrollo a medida cada vez que tu operación cambia. Si más adelante ajustas esas reglas, los procesos ya creados siguen funcionando con la definición con la que nacieron.
Declaras qué paso puede seguir a cuál dentro de cada tipo de proceso, y el sistema bloquea automáticamente cualquier salto que no corresponda, en vez de confiar en que alguien recuerde la regla. Cada condición no cumplida —un campo obligatorio, una aprobación pendiente— se comunica con claridad a quien intenta avanzar, en el momento del intento.
Distribuyes el trabajo de un proceso en tareas concretas, cada una con su responsable y su fecha límite, en vez de coordinar por correo o por una conversación que nadie vuelve a encontrar. Cada persona tiene su propia bandeja de tareas —las suyas, las atrasadas, las próximas a vencer y las completadas— para organizar su día sin depender de que alguien se las recuerde.
Configuras con cuánta anticipación quieres ser alertado antes de que un plazo se venza, para actuar mientras aún hay margen. Si nadie responde a tiempo, el sistema escala automáticamente al responsable del nivel superior de tu estructura de áreas, y sigue subiendo por la jerarquía según las reglas que configuraste, en vez de detenerse en el primer nivel sin respuesta.
Procesos está siempre activo desde el primer día, sin contratarlo ni activarlo por separado: es la capa sobre la que se construye cualquier operación en Trazar, desde un registro simple hasta uno con varias etapas y responsables. Ningún otro producto de Trazar existe sin esta base.
Evidencia, comentarios, tareas y el registro de auditoría se adjuntan al mismo proceso sin importar qué producto lo originó, así Cumplimiento, Inventario y Post-venta comparten un solo mecanismo de respaldo en vez de que cada uno invente el suyo. Esa coherencia es la que evita que cada equipo guarde su evidencia a su propia manera.
Tu empresa se modela con sus propias áreas, cada una con su responsable, y no con una jerarquía genérica de tres niveles impuesta desde afuera. Esa misma estructura es la que usa el sistema para saber a quién avisar cuando algo se atrasa.
Cada proceso tiene su historial habilitado desde que se crea: quién lo abrió, qué cambió, quién aprobó cada paso y cuándo, presentado como una línea de tiempo que cualquiera con permiso puede revisar sin reconstruir nada a mano ni depender de la memoria de un tercero.
Procesos no compite con Cumplimiento, Inventario o Post-venta: los sostiene. Cada uno es, en el fondo, un tipo de proceso más, corriendo sobre la misma base de estados, tareas, plazos y auditoría. Por eso viene incluido desde el primer día: no hay operación que trazar sin un proceso que la represente, y cuanto más sólida es esa base, más simple es sumar el siguiente producto encima de ella.
Agenda una conversación y descubre lo que Trazar puede hacer por tu operación.